"Preciso es encontrar lo infinitamente grande en lo infinitamente pequeño, para sentir la presencia de Dios."




domingo, 14 de febrero de 2010

DESEOS

Quien alguna vez no pidió deseo esperando que se cumpliera. Creo que ese es un momento soñado por todo ser humano: pedir y que se te concedan tus deseos.
Agua y monedas como símbolos espiritual y material, forman la fuente de los deseos. Tirar monedas en una fuente para pedir deseos es una tradición muy antigua que las personas realizaban cuando iban a sacar el agua a los pozos.
Pero en este sentido yo particularmente quiero construir una relación entre estos dos elementos: las monedas y el agua, como los deseos y anhelos del Hombre, necesitado de respuestas, y una conexión directa con la fuente universal de la prosperidad y abundancia.
  

 
¿Qué es lo que deseas?¿Qué esperanzas tienes?
Qué pasa cuando los deseos ya no rozan lo material y se convierten en fervorosas oraciones y suplicas, ruegos que se pierden en la inmensidad del Cosmos hasta que son escuchados, y muchas veces respondidos. Mensajes del hombre al más allá… una relación intrínseca entre los deseos del alma y los anhelos, la esperanza de una ayuda milagrosa que sostiene a la fe.

 

 
Los deseos encerrados en el corazón del hombre insatisfecho, la plegaria hacia el infinito y la fe ciega, se conjugan de cierta manera para que ese deseo se transmute en una realidad. Cuando entra a jugar esa necesidad imperiosa de que los deseos y las súplicas sean respondidos, la fe es la más poderosa de las herramientas en este caso.

 
¡Quiero! ¡Quiero! ¿Qué es lo que más quiero?
Indisolubles, inseparables…el deseo y la fe, transitan revueltas aguas hacia el infinito, evaporándose luego en íntimas intenciones y peticiones que son recibidas en cada rincón del universo hacia oídos celestiales…

  

 
Con fe y una actitud positiva los deseos más fervorosamente anhelados se convierten en realidad. Así lo plantea el dicho: “Ten cuidado con lo que pides (y cómo lo pides...) porque se te puede conceder…”

 
Y es así, que por la necesidad propia de obtener una respuesta, el ser humano levanta templos, pronuncia plegarias, dirigidos a alguna entidad a la que se atribuya poder suficiente para conceder lo pedido.

 
FONTANA DI TREVI, Roma

En la tradición popular de las más variadas culturas se escuchan historias en las que genios y hadas están dispuestos a conceder los tradicionales tres deseos a quien se los pida.
La petición de deseos también se realiza de otras maneras, como por ejemplo: al cumplir años y apagamos las velas de la torta es casi un acto mecánico pedir los tres deseos; al caer una estrella fugaz, o cuando sale un arco iris, también cuando alzamos nuestras copas en Navidad o Año Nuevo, en nuestras mentes surge instantáneamente un deseo.
En ciertas situaciones se torna como un juego de niños, la fantasía del niño hecha a volar su imaginación con cuentos de hadas, princesas y dragones.
Probablemente la historia más conocida en este sentido es la de Aladino, una antigua narración de origen sirio incluida en la recopilación Las mil y una noches. Aladino frotaba una lámpara para pedir deseos.

¿Pero qué es lo que pide el Hombre?
El Dr. John Dewey, un filósofo reconocido de los Estados Unidos, decía que el impulso más profundo de la naturaleza humana es el deseo de “ser importante”. Casi todos los hombres normales desean:
  • Salud y la conservación de la vida
  • Alimento
  • Sueños
  • Dinero y cosas que se compran con dinero
  • Vida después de la vida
  • Satisfacción sexual
  • El bienestar de los hijos
  • Un sentido de la propia importancia
                                                    (“Como ganar amigos” de Dale Carnegie)

Williams James dijo: “El principio más profundo del carácter humano es el anhelo de ser apreciado”

Cada deseo nuestro, cada esperanza, es una moneda en la fuente.

¿Qué hilos invisibles mueven tu fe?
¿Qué deseos pides tu? ¿Cuál es tu esperanza?

 
 
 
 
 
 
 

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